¿Qué medicamentos tendrán nuestros hijos? Retos para equilibrar investigación y coste sanitario (only available in spanish)
"Somos mucho más parte de la solución que parte del problema del gasto sanitario"
Este jueves 14 de junio de 2012 se ha celebrado una nueva edición de los Desayunos de Trabajo de PwC y La Vanguardia en la que Eduardo Sanchiz, consejero delegado de Almirall ha compartido sus reflexiones sobre el reto de equilibrar investigación y coste sanitario, junto a los 250 empresarios y personalidades presentes en el evento.
Con unos ingresos totales de 873 MM € y 2.750 empleados, Almirall destina hoy el 20% de las ventas a la I+D y está presente en más de 70 países de los 5 continentes. Este año prevé que las ventas en el exterior sean del 60% y que aumente hasta el 75% en los próximos 3 años. En un entorno del mercado local no sólo estancado sino decreciente, la fuerte presencia internacional es un gran garante para la continuidad del negocio. Porque la realidad es que las cosas en España están difíciles, también para el sector farmacéutico. El gasto sanitario público en Europa oscila entre el 5 y el 9% del PIB, con un promedio del 8,3% en la eurozona, pero en España es del 7%. En nuestro país el gasto sanitario público por habitante es uno de los más bajos de Europa (1.600 € por persona, versus los 2.290 € de promedio de la eurozona). Por otra parte, el gasto farmacéutico como porcentaje del gasto sanitario público se ha reducido un 25% en los últimos 5 años, llegando al 16%. En este entorno, no es de extrañar que éste sea el tercer año consecutivo en el que el sector farmacéutico decrece.
Y sin embargo, la industria farmacéutica tiene uno de los porcentajes de I+D sobre ventas más alto de todos los sectores. Y el coste promedio para desarrollar un nuevo fármaco se ha incrementado, así como el número de pacientes que se requieren en los estudios clínicos también aumenta, y también se alarga cada vez más el tiempo necesario para el desarrollo de nuevas moléculas, que no baja de 12 o 14 años. Es decir, por un lado, aumenta la aversión al riesgo de las autoridades regulatorias, pero también sube el listón para la innovación terapéutica, cada vez más alto, y los costes operativos. Al final, si es más rentable invertir en innovación en otros países para desarrollar una nueva molécula, nuestra sociedad es la más perjudicada. En otros países, éste es un sector considerado como estratégico precisamente por el impacto a gran escala que tiene en la sociedad.
El beneficio de la industria farmacéutica es comparable al de otras industrias que generan alto valor añadido, pero el retorno es mucho menor. Además, es una industria de alto riesgo, buena prueba de ellos es que del total de empresas farmacéuticas que registraron productos innovadores en EEUU en los últimos años, más de la mitad han desaparecido. Los productos innovadores pueden convivir con los genéricos. No olvidemos que los productos de marca de hoy serán los genéricos del mañana. Pero debe haber un reconocimiento a la I+D farmacéutica vía precio adecuado y apoyo estratégico a la industria local, para seguir siendo competitivos. Y en este terreno, EEUU ha superado a Europa porque ellos han apoyado la innovación de forma más decidida. La I+D farmacéutica española tiene un alto impacto económico y social, con la creación de miles de puestos de trabajo de alto valor y como generadora de exportaciones. Y sin embargo, el precio diario de los fármacos patentados más comunes es bajísimo, algunos equiparables a tomarse un café.
De ahí la reflexión sobre ¿qué medicamentos tendrán nuestros hijos? si queremos seguir teniendo medicamentos innovadores para las futuras generaciones, la industria deberá seguir aportando innovación y mejorando el coste/beneficio de sus nuevos productos, y mejorar en transparencia. Por su parte, la sociedad debe apoyar de forma efectiva el aporte de productos innovadores, reconocer que el avance científico suele ser incremental y valorar el impacto estratégico de la I+D farmacéutica y de las empresas que han apostado por ella.